
-Los ex CNI intentaron resucitarlo, pero les falló el milagro
Sin pena ni gloria murió Miguel Ángel Pobrete, más conocido como el “vidente de Peñablanca”. La prensa festinó con la rareza de la historia, que comenzó en 1983, cuando el “vidente” aseguró haber hablado con la Virgen María, pero nada se dijo del montaje que los servicios de seguridad de la época, más específicamente la CNI, montaron para desvirtuar la crisis económica y el auge de las protestas que el país empezaba a experimentar.
Miguel Ángel Poblete Poblete nació en Curicó, el 27 de mayo de 1966. Su madre, de 15 años, debido a su condición de pobreza lo entregó al Servicio Nacional de Salud, cuando tenía sólo un mes y medio de vida. De ahí le siguió un duro transitar por diversos hogares de menores, que terminó en 1982 en el hogar Carlos van Buren de Villa Alemana. En ese contexto, la tarde del 12 de junio de 1983, su vida tomó un rumbo inesperado. Aquel día subió al cerro El Membrillar junto a dos amigos y, según su versión, mientras éstos aspiraban neoprén, la Virgen se apareció. La noticia recorrió la quinta región de inmediato. El primero de septiembre, más de 100 mil personas acudieron al sitio de las apariciones. A esas alturas la noticia ya se conocía en todo el país. La prensa se encargó de difundir los extraños sucesos, incluidos sangramientos espontáneos de Pobrete y la aparición de imágenes en los cielos. El cerro El Membrillar pasó automáticamente a llamarse “Monte Carmelo”.
En septiembre de 1983, el obispo de Valparaíso, Francisco de Borja Valenzuela, ordenó al sacerdote Jaime Fernández Montero encabezar una comisión investigadora. En poco más de un mes el juicio fue lapidario: en el lugar no había nada sobrenatural. A pesar de ello, en abril de 1984 el obispo creó una nueva comisión para investigar lo que allí sucedía. Esta vez, se invitó a cinco expertos de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV). Cuatro meses después, las conclusiones coincidieron con la anterior: "El origen de todo este asunto, en la medida que resulta posible de ser investigado, lleva a pensar en un montaje, en parte, inconsciente y en parte deliberado y programado, ya sea por el mismo pretendido vidente, como por terceras personas, lo que induce a cuestionar la hipótesis de una iniciativa sobrenatural" sentenciaron.
Pero el asunto no quedó allí y el show siguió su curso. Lo que más llamaba la atención eran los “supuestos” mensajes políticos que la Madre de Dios expresaba, casi todos en contra de las protestas sociales de la época y con un discurso extremadamente anticomunista. El teólogo Gonzalo Ulloa, quien participó en la comisión investigadora, declaró más tarde que se encontraron elementos de sobra para desacreditar la "fluida comunicación entre Miguel Ángel Poblete y la madre de Dios". Entre los mensajes más curiosos que salieron de boca del “vidente” estaba: "la Señora dice que tenemos una hora para almorzar", "la Señora dice que podemos ir a mear", "La Señora dice que coman tierra". También se dice que la virgen le avisó del atentado a Augusto Pinochet y el “vidente”, cual ángel custodio, dio aviso oportuno al dictador, quien se salvó de milagro.
El milagro de la CNI
Al poco tiempo, los extraños vínculos de Miguel Ángel y sus cercanos, con funcionarios del gobierno de Pinochet, levantaron las primeras sospechas. Desde un comienzo en la Iglesia corrió el rumor de que la mano de la CNI (Central Nacional de Informaciones), estaba detrás de todo esto. Milagrosamente la visita de la Virgen coincidió con la emergencia de las protestas y con las primeras muestras de debilidad de la dictadura, pero fundamentalmente, desviaba la atención de la grave situación económica, expresada en la alta tasa de desempleo y los altos índices de pobreza.
Buses de la armada acarreando gente, las devotas damas de los centros de madres (CEMA Chile), que presidía Lucía Hiriart de Pinochet, en pleno. Lo cierto es que un grupo especializado de la CNI levantaba humo y proyectaba imágenes a distancia, algunos fueron más allá y aseguraron que las figuras que se formaban en el cielo (con forma de pez y de la Virgen), eran obra de aviones que despegaban de la base aeronaval El Belloto, entonces a cargo de la Armada.
Lo cierto es que el fenómeno decreció con el tiempo. En agosto del año 1989, Miguel Ángel “apareció” transformado en “mujer”, después de practicarse en Argentina una operación para cambiarse de sexo. Más tarde se cambió de nombre y formó una secta con uniformes militares y todo, desde entonces, los pocos fieles que quedaban, a llamaron Karol Romanoff. Pero las mentiras y la inventiva popular no amainó. El 20 de octubre de 1989 el diario "El Observador", de Quillota, publicó que Miguel Ángel había sido mamá de un niño, producto de la relación estrecha con un peruano desconocido. Pero la cosa siguió, el 30 de abril de 1993, se supo que lo expulsaron de Bolivia por tratar de inventar el mismo cuento, esta vez con una Virgen que lloraba.
El “vidente” murió el sábado 27 de septiembre, producto de una hemorragia digestiva, causada por una cirrosis alcohólica. A enterarse de su muerte, los miembros de su secta seudo-religiosa, lo velaron secretamente, su intención era esperar 4 días, pues esperaban la última señal del “profeta”. En el epílogo de su triste existencia, la Virgen no se apareció en el funeral de Miguel Ángel, tampoco los CNI de antaño. Al final, sólo un puñado de fieles lo acompañaron al cementerio, confiados hasta el cansancio, que realizaría su último milagro: resucitar de entre los muertos.
Sin pena ni gloria murió Miguel Ángel Pobrete, más conocido como el “vidente de Peñablanca”. La prensa festinó con la rareza de la historia, que comenzó en 1983, cuando el “vidente” aseguró haber hablado con la Virgen María, pero nada se dijo del montaje que los servicios de seguridad de la época, más específicamente la CNI, montaron para desvirtuar la crisis económica y el auge de las protestas que el país empezaba a experimentar.
Miguel Ángel Poblete Poblete nació en Curicó, el 27 de mayo de 1966. Su madre, de 15 años, debido a su condición de pobreza lo entregó al Servicio Nacional de Salud, cuando tenía sólo un mes y medio de vida. De ahí le siguió un duro transitar por diversos hogares de menores, que terminó en 1982 en el hogar Carlos van Buren de Villa Alemana. En ese contexto, la tarde del 12 de junio de 1983, su vida tomó un rumbo inesperado. Aquel día subió al cerro El Membrillar junto a dos amigos y, según su versión, mientras éstos aspiraban neoprén, la Virgen se apareció. La noticia recorrió la quinta región de inmediato. El primero de septiembre, más de 100 mil personas acudieron al sitio de las apariciones. A esas alturas la noticia ya se conocía en todo el país. La prensa se encargó de difundir los extraños sucesos, incluidos sangramientos espontáneos de Pobrete y la aparición de imágenes en los cielos. El cerro El Membrillar pasó automáticamente a llamarse “Monte Carmelo”.
En septiembre de 1983, el obispo de Valparaíso, Francisco de Borja Valenzuela, ordenó al sacerdote Jaime Fernández Montero encabezar una comisión investigadora. En poco más de un mes el juicio fue lapidario: en el lugar no había nada sobrenatural. A pesar de ello, en abril de 1984 el obispo creó una nueva comisión para investigar lo que allí sucedía. Esta vez, se invitó a cinco expertos de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV). Cuatro meses después, las conclusiones coincidieron con la anterior: "El origen de todo este asunto, en la medida que resulta posible de ser investigado, lleva a pensar en un montaje, en parte, inconsciente y en parte deliberado y programado, ya sea por el mismo pretendido vidente, como por terceras personas, lo que induce a cuestionar la hipótesis de una iniciativa sobrenatural" sentenciaron.
Pero el asunto no quedó allí y el show siguió su curso. Lo que más llamaba la atención eran los “supuestos” mensajes políticos que la Madre de Dios expresaba, casi todos en contra de las protestas sociales de la época y con un discurso extremadamente anticomunista. El teólogo Gonzalo Ulloa, quien participó en la comisión investigadora, declaró más tarde que se encontraron elementos de sobra para desacreditar la "fluida comunicación entre Miguel Ángel Poblete y la madre de Dios". Entre los mensajes más curiosos que salieron de boca del “vidente” estaba: "la Señora dice que tenemos una hora para almorzar", "la Señora dice que podemos ir a mear", "La Señora dice que coman tierra". También se dice que la virgen le avisó del atentado a Augusto Pinochet y el “vidente”, cual ángel custodio, dio aviso oportuno al dictador, quien se salvó de milagro.
El milagro de la CNI
Al poco tiempo, los extraños vínculos de Miguel Ángel y sus cercanos, con funcionarios del gobierno de Pinochet, levantaron las primeras sospechas. Desde un comienzo en la Iglesia corrió el rumor de que la mano de la CNI (Central Nacional de Informaciones), estaba detrás de todo esto. Milagrosamente la visita de la Virgen coincidió con la emergencia de las protestas y con las primeras muestras de debilidad de la dictadura, pero fundamentalmente, desviaba la atención de la grave situación económica, expresada en la alta tasa de desempleo y los altos índices de pobreza.
Buses de la armada acarreando gente, las devotas damas de los centros de madres (CEMA Chile), que presidía Lucía Hiriart de Pinochet, en pleno. Lo cierto es que un grupo especializado de la CNI levantaba humo y proyectaba imágenes a distancia, algunos fueron más allá y aseguraron que las figuras que se formaban en el cielo (con forma de pez y de la Virgen), eran obra de aviones que despegaban de la base aeronaval El Belloto, entonces a cargo de la Armada.
Lo cierto es que el fenómeno decreció con el tiempo. En agosto del año 1989, Miguel Ángel “apareció” transformado en “mujer”, después de practicarse en Argentina una operación para cambiarse de sexo. Más tarde se cambió de nombre y formó una secta con uniformes militares y todo, desde entonces, los pocos fieles que quedaban, a llamaron Karol Romanoff. Pero las mentiras y la inventiva popular no amainó. El 20 de octubre de 1989 el diario "El Observador", de Quillota, publicó que Miguel Ángel había sido mamá de un niño, producto de la relación estrecha con un peruano desconocido. Pero la cosa siguió, el 30 de abril de 1993, se supo que lo expulsaron de Bolivia por tratar de inventar el mismo cuento, esta vez con una Virgen que lloraba.
El “vidente” murió el sábado 27 de septiembre, producto de una hemorragia digestiva, causada por una cirrosis alcohólica. A enterarse de su muerte, los miembros de su secta seudo-religiosa, lo velaron secretamente, su intención era esperar 4 días, pues esperaban la última señal del “profeta”. En el epílogo de su triste existencia, la Virgen no se apareció en el funeral de Miguel Ángel, tampoco los CNI de antaño. Al final, sólo un puñado de fieles lo acompañaron al cementerio, confiados hasta el cansancio, que realizaría su último milagro: resucitar de entre los muertos.
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