sábado, 22 de noviembre de 2008

Su falsa democracia


El sistema electoral gringo es más raro que el binominal Pinochetista


En el país del norte un candidato presidencial puede ganar el voto popular de mayoría y perder la elección. Por su parte, el perdedor puede triunfar y llegar a la Casa Blanca sólo con ganar en 12 estados, todo a causa de un sistema electoral extraño y por definición antidemocrático. Eso ocurrió el año 2000, Al Gore tuvo la mayoría de los votos, pero George Bush se quedó con los laureles.

Créalo - en la”cuna de la democracia mundial”- no hay voto popular directo para elegir al presidente, pues al depositar el voto en la urna, uno está optando por un “elector” desconocido, quien es en definitiva el que determina al ganador. Tan raro y complejo resulta el proceso que hasta los propios gringos no lo entienden. Acá van algunas pinceladas de la joyita del Tío Sam.

Cada estado tiene asignado un número de votos electorales, que son igual al número de sus representantes federales más dos (el numero de representantes en la Cámara baja se determina en proporción a la población de cada estado por el censo; el número de senadores por cada estado siempre es dos). De esta manera, se define el colegio electoral alcanzando la cifra de 538. Esta entidad es la que según la Constitución elige al presidente del país.

El candidato presidencial que obtiene la mayoría del voto popular en cada estado gana todos los votos electorales, con la excepción de dos estados que dividen de manera proporcional el voto popular: Maine y Nebraska. De esta manera, un candidato sólo tiene que recibir más votos que sus adversarios para llevarse todo el estado, los perdedores se quedan sin pan ni pedazo, todo lo cual hace imposible la actuación de otros partidos menores y, al final, todo se decide entre demócratas y republicanos.

Para ganar la elección presidencial se requiere acumular 270 o más votos electorales, o sea, la mayoría de los 538 en total.

Sí nosotros pensábamos que nuestro antidemocrático sistema binominal era extraño, acá van otras rarezas del sistema gringo.

Se estima que más de cuatro millones de norteamericanos no pueden votar por estar presos, bajo libertad vigilada o simplemente por tener antecedentes penales. Algunos estados prohíben votar de por vida a los ex penitenciarios.

En cada elección miles de votantes, aunque formalmente inscritos, son luego excluidos de las listas electorales mediante una serie de trucos como el "caging", que permite eliminar a un elector si no contesta a una solicitud hecha por correo a su dirección. Entre las víctimas se encuentran los soldados estacionados en el extranjero.

En las elecciones del año 2000, en el estado de Florida, Jeb Bush, hermano de George W. Bush, contrató a una empresa llamada Database, para que hiciera una depuración de las listas electorales; el resultado, miles de electores legalmente inscritos fueron eliminados de los padrones. Como era de esperar, la mayoría de los ciudadanos excluidos fueron de color, latinos o miembros de otras minorías étnicas.

Otra curiosidad más es que se permite votar por anticipado, es decir, por correo. De la misma manera que el voto electrónico (computarizado), las dos formas altamente cuestionadas por su fácil adulteración. Coincidentemente las empresas mandatadas para realizar este trámite, están estrechamente ligadas al Partido Republicano. Para complicar más las cosas, cada estado o municipio determina el método de votación, ya sea con el típico papel y lápiz, cartón con bolígrafo, tarjeta perforada, medios electrónicos, etcétera.

Más antidemocrático resulta la acción conjunta entre los dos grandes partidos y los medios de comunicación, los cuales no permiten que terceros candidatos participen en ningún debate y hagan uso de tribunas públicas para dar a conocer sus planteamientos. Incluso existen reglamentaciones locales que impiden y restringen que candidatos de otros partidos puedan manifestarse en lugares públicos.

Para que un candidato independiente pueda presentarse como aspirante a la presidencia, debe presentar un millón de adhesiones en total.

Según datos de las últimas elecciones, cerca del 50% de los ciudadanos habilitados para votar no votan, y la abstención aumenta en cada proceso.

En el año 2004, el promedio de espera fue de 12 minutos en los barrios blancos y de 58 en los barrios negros y latinos.

Así son las cosas en la gran Norteamérica antidemocrática. A todas luces nuestro binominal criollo se queda corto.

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