viernes, 27 de mayo de 2011

Entre tanta violencia uniformada


















Un skate no es nada


Por Pablo Villagra Peñailillo


Como era de esperar, la prensa de derecha se ha coludido con el gobierno para desviar la atención del conflicto estudiantil y de HidroAysén, acentuando los enfrentamientos en las movilizaciones y relegando a un segundo plano el rechazo mayoritario de miles de chilenos a lo largo del país. Para ello, la excusa perfecta: un joven agrediendo a un uniformado con un skate. De ahí, el repetido reality lastimero patentado desde el gobierno para criminalizar la protesta social.

Pero es justo recordarles a los desmemoriados que corrieron presurosos a brindar su solidaridad barata al Gobierno y a la institución uniformada, que no tuvieron la misma celeridad y juicio para visitar a las decenas de jóvenes atacados VIOLENTA Y COBARDEMENTE por carabineros en las últimas semanas. Ya nadie se acuerda de la Estudiante de Concepción, Paulina Alejandra Rubilar Méndez, herida en su rostro por una lacrimógena, ni de los estudiantes de la Universidad de Valdivia, uno de ellos con grave daño producto de la acción represiva de la policía.
Pero los inquisidores modernos se equivocan al satanizar la protesta social, pues la violencia, en las últimas décadas, ha sido patrimonio exclusivo de las fuerzas armadas y, en especial, de carabineros de Chile.

Fueron los señores de uniformes quienes torturaron a destajo, violentaron mujeres indefensas, asesinaron por la espalda, desaparecieron compatriotas por cientos, saquearon la billetera del Estado y tanto otro terrorismo desquiciado en la dictadura de Pinochet. El mismo uniforme que en la época de la Concertación mató a más de 50 chilenos y mapuche. El mismo verde violento que dispara a mansalva perdigones y balas contra niños y mujeres desarmadas en el sur del país. El mismo verde custodio que encarcela con montajes burdos y pruebas falsas. El mismo uniforme que semana tras semana adorna la página policial con funcionarios asaltantes, corruptos y traficantes. Frente a ello, un insignificante skate de dignidad aparece como un legítimo y desesperado acto de defensa propia.

Y es que el problema es más profundo y tiene su génesis en que carabineros no es una fuerza policial cualquiera. La Ley Orgánica Constitucional 18.691 establece en su articulado primero que “carabineros de Chile es una institución policial técnica y de carácter militar, que integra la fuerza pública y existe para dar eficacia al derecho…” finalmente agrega que “Se integrará, además, con las Fuerzas Armadas en la misión de garantizar el orden institucional de la república”.

Es decir, es una policía militarizada integrada a las fuerzas armadas de la nación. Ese es el punto en cuestión: su doctrina institucional, orientada a la represión y el control social. No hay que extrañarse, entonces, si su irracionalidad castrense se expresa al primer atisbo de protesta, sobretodo porque su accionar violento está tatuado de fábrica en su ADN.

Con este historial de fecundos malos antecedentes, los guardianes del modelo seguirán adictos al gatillo fácil, esclavos indolentes de lumazos y lacrimógenas. Mientras tanto, desde la vereda del poder, seguirán tratando de hacer aparecer como héroes a quienes escogieron como forma de ganarse el pan la brutalidad y la sinrazón, sobre todo hoy, cuando les dan de beber el trago amargo de su propia medicina violenta.

Se equivocan quienes crucifican de antemano al Jesús del skate. Quizás tras esa cara cubierta se esconde algún nieto de desaparecido o ejecutado, algún familiar de los miles de torturados, algún joven mapuche con la cicatriz fresca de los balines racistas de carabineros, o un hincha pelotero que cada fin de semana recibe estoico el verde garrote clasista sobre su espalda.

Se equivocan quienes creen que la violencia la inició una tabla y cuatro ruedas en el rostro de la autoridad, más violenta es la miseria, la falta de salud, la precaria educación, los sueldos miserables, más violento es el robo organizado de las farmacias, el usurero negocio de los bancos, el monopolio de los medios de comunicación, violencia es la depredación de los recursos naturales, la contaminación de celulosas y termoeléctricas, violentos son los que se adueñan del agua y los minerales, los que te cobran por un transporte de mierda, violencia es el virus de los transgénicos matando la madre tierra, violencia es no tener casa y comer mal, esa es la verdadera violencia.

Quien, entonces, tiene la lengua inmaculada para juzgar ese skate de rabia y frustración. Sepan ustedes, vociferantes inquisidores de la legítima protesta social, que no somos nosotros los violentos, los terroristas, los delincuentes; ese privilegio, aunque no lo quieran reconocer, ha sido desde siempre patrimonio exclusivo de los señores de uniforme.