jueves, 18 de diciembre de 2008

Chico Mendes






A veinte años de su cobarde asesinato
Chico Mendes: Un gran latinoamericano

"Al principio pensé que luchaba para salvar los árboles de caucho. Más tarde pensé que lo hacia para salvar la selva amazónica. Ahora sé que estoy luchando para salvar la humanidad"
El 22 de diciembre se cumplirán veinte años del asesinato del sindicalista y militante ambiental Francisco Alves Mendes Filho, más conocido como Chico Mendes.
Al momento de su muerte Chico Mendes tenía 44 años y era un destacado dirigente de los trabajadores rurales del Brasil। Emprendió una ardua lucha contra las empresas explotadoras y depredadoras de la amazonía, lo que le valió la condena a muerte por parte de los grandes hacendados.Nació un 15 de diciembre de 1944 en Xapuri, región de la Amazonía brasileña. A los nueve años comienza a trabajar como seringueiro - extracción de caucho-. A los 14, con la ayuda de militantes comunistas, se alfabetiza y aprende a leer y escribir. En el año 1975 logra crear el Sindicato de los Trabajadores Rurales de Brasiléia (municipio de Acre), en el que se desempeñará como Secretario General. Dos años más tarde coloca su empeño en la gestación del Sindicato de Trabajadores Rurales de Xapurí, del que será presidente desde 1981 hasta su muerte.

Para Chico Mendes la ecología tenía que ser ecología política, es decir, enmarcada en una lucha mayor de la clase popular. El primer enemigo de la naturaleza era el capitalismo, solía decir, por lo que la protección de los bienes naturales que cobija la selva no podía desligarse de la necesidad de tener una organización sindical y política propia y, así, transformar radicalmente la realidad. Es por ello que en los años ochenta, Chico será un ferviente promotor de la creación del Partido de los Trabajadores en el noroeste del país.

El odio de los hacendados
Como vocero de los seringueiros, su primera lucha fue la defensa de los derechos de los trabajadores rurales, al mismo tiempo que promovía la lucha por una Amazonía libre del saqueo. Fue gestor de los llamados "empates", que eran movilizaciones y acciones directas no violentas protagonizadas por hombres, mujeres y niños, que impedían la tala o el incendio de áreas aprovechadas por los recolectores de caucho. La movilización logró evitar la deforestación de 1,2 millones de hectáreas de selva, convirtiendo las respectivas regiones en reservas extractivas protegidas, las que a demás se sustentan sobre la base de una organización cooperativista y sin título de propiedad individual, todo un triunfo contra el avance del despojo capitalista.

Es tan importante la lucha que encabeza Chico, que poco a poco traspasa las fronteras de Brasil. Es así como en 1987 se le otorga el premio internacional de la Naciones Unidas "Global 500", un reconocimiento que irrita al poder político y económico de su país. La creciente amenaza que representaba Chico Mendes, provoca que los hacendados del estado de Acre - aglutinados en la Unión Democrática Ruralista -planificaran su muerte. El 22 de diciembre de 1988, es asesinado en su propia casa por el disparo de escopeta de un sicario. Su crimen, como el de tantos otros activistas sociales, aún continúa impune. Pero el legado de Chico Mendes no acabó con su muerte, gracias a su lucha y la de muchos otros luchadores, hoy la Amazonía es un emblema y un bastión de la lucha por la preservación de una de las mayores reservas de biodiversidad del mundo.

Su causa todavía conmueve y su nombre resuena en nuestra América morena como un trueno. El 1º de octubre del año 2005, el Movimiento de Trabajadores Sin Techo, una organización con presencia en la periferia urbana de Brasil y surgida a instancias del Movimiento Sin Tierra, MST, Instala en Taboao da Serra, a 25 kilómetros de Sao Paulo, un enorme campamento bautizado “Chico Mendes”, en el que han llegado a vivir más de diez mil personas. Al otro lado de la cordillera, en Argentina, pobladores y militantes sociales de distintos colectivos de la asamblea barrial del Cid, en Ciudad de Buenos Aires, arreglaron una sala de un antiguo edificio “recuperado” para crear una videoteca y un centro de documentación orientado a las luchas contra el saqueo y la contaminación, el lugar fue bautizado
como Espacio Chico Mendes.

Desde la amazonía indómita - en lo profundo del pulmón verde del planeta - Chico Mendes camina por el sendero de los grandes de nuestra América.

viernes, 5 de diciembre de 2008



Los falsos exonerados políticos
Los Carerajas de la dictadura

El año 1998, una segunda ley sobre exonerados políticos permitió ampliar el universo de los postulantes. La ley original, establecida para reparar a las personas que por razones políticas perdieron sus fuentes laborales, permitió que muchos militares –algunos involucrados en violaciones a Los Derechos Humanos – ex parlamentarios golpistas y funcionarios de la dictadura, se acogieran a los beneficios.

Que mucha gente se aprovechó del beneficio, es un secreto a voces, pero que la ley beneficie a una legión de golpistas y asesinos, es otra cosa. Sobre todo cuando quienes más lucharon contra la dictadura estén impugnados por el Gobierno. Así es, mientras el Partido Socialista, los comunistas y partidos pequeños de la ex Unidad Popular acreditaron a miles de ex funcionarios como “exonerados políticos”, la gente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, quedó fuera, por considerar que sus pocos funcionarios no calificaban. A juicio de las autoridades, el MIR no era un partido político “legal”, por eso, fueron los únicos excluidos en la Ley. La cosa es vergonzosa, pues los miristas, sin ser un partido de la Unidad Popular, fueron los más leales a Allende. Por lo menos se quedaron a pelear y le ofrecieron todo su respaldo al “Chicho Allende” cuando se quedó a resistir en la Moneda. Tampoco se puede obviar que fue unos de los Partidos más golpeados por la dictadura y que los que sobrevivieron a una vida clandestina, hoy no tienen nada, ni siquiera una previsión digna.

Es por ello que emputece que ahora aparezcan estos “supuestos” exonerados, entre los que se destacan Edwin Dimter Bianchi, ex teniente del ejercito, más conocido como “El Príncipe”, a quien se acusa de dar muerte a Víctor Jara.

Dimter trabajaba desde el año 1985 en la Superintendencia de AFP, tras una Funa que hizo público su prontuario, fue despedido y se le quitaron los beneficios de exonerado. No así Enrique Cruz Laugier, quien al momento del golpe era comandante del Grupo de Artillería del Regimiento Tacna y tuvo la misión de bombardear la Moneda. Otros insignes exonerados son Patricio Kellet Oyarzún ex capitán de Ejército, jefe de inteligencia del Regimiento Cazadores de Valdivia en septiembre de 1973, Horacio Toro Iturra, ex general de Ejército. La lista sigue y todos gozan de las pensiones del Estado.

Pero también adornan el ramillete de carerajas, los civiles de la dictadura, tal como Mario Arnello Romo, ex diputado del Partido Nacional, quien percibe una pensión de $611.000 pesos. Otro conocido es Sergio Onofre Jarpa Reyes, ex senador del Partido Nacional e íntimo amigo de Pinochet, quien además fue embajador y Ministro del Interior. Otro que destaca es Juan de Dios Carmona Peralta, ex senador de la Democracia Cristiana y ferviente promotor de golpe militar. Una de sus gracias fue ser Consejero de Estado de la Junta Militar. Actualmente recibe una pensión de $644.000 pesos.

Al quien le falló la treta fue a Hermógenes Pérez de Arce Ibieta, ex diputado del Partido Nacional, defensor a ultranza de la dictadura militar y actual columnista de El Mercurio. Pérez de Arce postuló como exonerado político y fue reconocido como tal en febrero de 1999, sin embargo, no obtuvo beneficio, porque nunca perdió trabajo.

Se contagió la sinvergüenzura

Otros carerajas de marca mayor son los senadores, que aprovechando el triunfo de los Empleados Fiscales, decidieron reajustarse por ley sus sueldos. La medida, zanjada en tiempo record, dejó en evidencia lo inescrupulosos que son los políticos, sean de la Concertación o la alianza.

De esta manera, los funcionarios públicos VIP, aumentaran sus ya jugosas remuneraciones en 600 mil pesos. Mientras tanto, los trabajadores del Estado con los sueldos más bajos, sólo se reajustarán en escuálidos 20 mil pesos.

No hay respeto… ¡que se vayan todos!