viernes, 5 de diciembre de 2008



Los falsos exonerados políticos
Los Carerajas de la dictadura

El año 1998, una segunda ley sobre exonerados políticos permitió ampliar el universo de los postulantes. La ley original, establecida para reparar a las personas que por razones políticas perdieron sus fuentes laborales, permitió que muchos militares –algunos involucrados en violaciones a Los Derechos Humanos – ex parlamentarios golpistas y funcionarios de la dictadura, se acogieran a los beneficios.

Que mucha gente se aprovechó del beneficio, es un secreto a voces, pero que la ley beneficie a una legión de golpistas y asesinos, es otra cosa. Sobre todo cuando quienes más lucharon contra la dictadura estén impugnados por el Gobierno. Así es, mientras el Partido Socialista, los comunistas y partidos pequeños de la ex Unidad Popular acreditaron a miles de ex funcionarios como “exonerados políticos”, la gente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, quedó fuera, por considerar que sus pocos funcionarios no calificaban. A juicio de las autoridades, el MIR no era un partido político “legal”, por eso, fueron los únicos excluidos en la Ley. La cosa es vergonzosa, pues los miristas, sin ser un partido de la Unidad Popular, fueron los más leales a Allende. Por lo menos se quedaron a pelear y le ofrecieron todo su respaldo al “Chicho Allende” cuando se quedó a resistir en la Moneda. Tampoco se puede obviar que fue unos de los Partidos más golpeados por la dictadura y que los que sobrevivieron a una vida clandestina, hoy no tienen nada, ni siquiera una previsión digna.

Es por ello que emputece que ahora aparezcan estos “supuestos” exonerados, entre los que se destacan Edwin Dimter Bianchi, ex teniente del ejercito, más conocido como “El Príncipe”, a quien se acusa de dar muerte a Víctor Jara.

Dimter trabajaba desde el año 1985 en la Superintendencia de AFP, tras una Funa que hizo público su prontuario, fue despedido y se le quitaron los beneficios de exonerado. No así Enrique Cruz Laugier, quien al momento del golpe era comandante del Grupo de Artillería del Regimiento Tacna y tuvo la misión de bombardear la Moneda. Otros insignes exonerados son Patricio Kellet Oyarzún ex capitán de Ejército, jefe de inteligencia del Regimiento Cazadores de Valdivia en septiembre de 1973, Horacio Toro Iturra, ex general de Ejército. La lista sigue y todos gozan de las pensiones del Estado.

Pero también adornan el ramillete de carerajas, los civiles de la dictadura, tal como Mario Arnello Romo, ex diputado del Partido Nacional, quien percibe una pensión de $611.000 pesos. Otro conocido es Sergio Onofre Jarpa Reyes, ex senador del Partido Nacional e íntimo amigo de Pinochet, quien además fue embajador y Ministro del Interior. Otro que destaca es Juan de Dios Carmona Peralta, ex senador de la Democracia Cristiana y ferviente promotor de golpe militar. Una de sus gracias fue ser Consejero de Estado de la Junta Militar. Actualmente recibe una pensión de $644.000 pesos.

Al quien le falló la treta fue a Hermógenes Pérez de Arce Ibieta, ex diputado del Partido Nacional, defensor a ultranza de la dictadura militar y actual columnista de El Mercurio. Pérez de Arce postuló como exonerado político y fue reconocido como tal en febrero de 1999, sin embargo, no obtuvo beneficio, porque nunca perdió trabajo.

Se contagió la sinvergüenzura

Otros carerajas de marca mayor son los senadores, que aprovechando el triunfo de los Empleados Fiscales, decidieron reajustarse por ley sus sueldos. La medida, zanjada en tiempo record, dejó en evidencia lo inescrupulosos que son los políticos, sean de la Concertación o la alianza.

De esta manera, los funcionarios públicos VIP, aumentaran sus ya jugosas remuneraciones en 600 mil pesos. Mientras tanto, los trabajadores del Estado con los sueldos más bajos, sólo se reajustarán en escuálidos 20 mil pesos.

No hay respeto… ¡que se vayan todos!


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