jueves, 9 de abril de 2009

El capitalismo no tiene remedio


Hay que puro cambiarlo

No es que en tiempos de crisis el capitalismo muestre sus garras o su esencia depredadora. El sistema es perverso y antipopular desde siempre. Últimamente se dio a conocer - de forma oficial - que las farmacias Ahumada (FASA), Cruz verde y Salco Brand, estaban concertadas, junto con los laboratorios, para subir los precios en al menos 222 medicamentos.

La colusión Mafiosa se confirmó cuando Farmacias Ahumada S.A. reconoció el había firmado un acuerdo conciliatorio con la Fiscalía Nacional Económica (FNE), donde reconocía los hechos y la justificaba, planteando que el 2005 había comenzado una “guerra de precios” entre las farmacias, obligándolos a bajar los precios hasta el limite de irse a pérdida. De esta manera las cadenas farmacéuticas conversaron con laboratorios para que estos les vendieran medicamentos a menor precio, por su parte, los laboratorios les propusieron realizar “un alza coordinada” de precios. El alza de precios comenzó en noviembre de 2007 y terminó en marzo de 2008. Pero lo extraño es que los precios aún no bajan, es más, el alza persiste llegando al 1000 % en algunos medicamentos. El negocio fue un éxito, sólo el año 2008 la farmacia facturó ganancias por 12 millones de dólares.

Mientras los remedios siguen subiendo, los malos políticos y el Gobierno ponen el grito en el cielo ante las cámaras de televisión y los micrófonos, pero la realidad es que al final todo se solucionará pagando una escuálida multa, que es la forma de solucionar los problemas en el capitalismo. Si una empresa contamina, como Celco, en el sur del país, paga y queda libre. Nadie va preso, cosa que no ocurre con los demás chilenos cuando cometemos algún delito.

La cosa se ve fea y no va a tener un final feliz, pues la concentración del poder económico siempre tiene los mismos rostros. El ex fiscal nacional económico Pedro Mattar, ahora es abogado de Cruz Verde. El ex gerente general de Farmacias Ahumada (FASA), Sergio Purcell, fue gerente de las empresas Puma Chile, Lan Chile y Lan Perú, todas de propiedad de Sebastián Piñera. José Codner, principal accionista de FASA, también es accionista de Falabella.

Los chilenos nos estamos acostumbrando a que nos pasen “gatos por liebre”, los malos políticos se llenan la boca con “eufemismos”, es decir, no llaman las cosas por su verdadero nombre para que no signifiquen lo que realmente son. Colusión, cuando se debiera decir ASOCIACIÓN ILÍCITA PARA DELINQUIR, sobre sueldos, cuando lo que hay es FRAUDE, desvío de fondos, cuando debiera decir ROBO. Así nos vendieron el Transantiago, Ferrocarriles, Chiledeportes y tantos más. Así, el robo legalizado pasó a ser parte de nuestra vida cotidiana.

Pero la salud de los chilenos en el Capitalismo ya no tiene remedio. Braun Medical S.A. implicados en el caso del suplemento alimenticio ADN alterado en su composición y que provocó la muerte de, al menos, cinco niños, no recibirán la pena que merecen. Monsanto, transnacional de la muerte transgénica, hace negocios con el ministerio de agricultura para ampliar los cultivos de vegetales alterados en nuestros campos. Mientras tanto, los pacientes de hospitales públicos en largas esperas para atenderse de urgencia, para tratarse o para alguna cirugía, mientras el Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, se transplanta en una clínica privada sin tener prioridad nacional. Pero lo que más indigna es el propio Ministro de Salud, el ex mirista Álvaro Erazo, quien ante una urgencia médica no dudó en internarse en la misma clínica católica. Lo que todos nos preguntamos, es si la Salud Pública está tan bien como predican desde la Moneda, porqué los funcionarios públicos no se atienden allí.


El Pueblo despierta

Pero las cosas están despertando, ya los estudiantes y profesores se manifestaron en un paro nacional. La lucha por la vivienda de los deudores sigue su marcha. Ya innumerables sindicatos han expresado su protesta por los despidos, para el 16 está la movilización convocada por la CUT, que aunque es una instancia socialdemócrata y no representa los intereses populares y de los trabajadores, hay que sumarse y tratar de colocar las demandas populares al frente.

En tiempos de crisis, las movilizaciones y protestas van a surgir instantáneamente, pero necesitan orientación y organización. Surge como necesidad urgente la confluencia y la unidad, una instancia, un referente, un discurso y una práctica común a lo largo del país. Una comunidad que nos potencie y luche por cambios radicales, por la destrucción del modelo Capitalista y, por sobre todo, que construya política y un poder popular de mayorías.

Todo cambia y nada queda





Una enorme expectativa en el mundo causó el fenómeno Barack Obama. Su juramento presidencial recibió la venia y la simpatía de todos los sectores, como augurio de un futuro mejor para todos. ¿Pero qué de cierto hay en la ilusión de cambio que supone la administración del nuevo jerarca del país del norte?. Acá hay algunas luces para resolver esa incógnita.

El emblemático sociólogo e intelectual de la izquierda estadounidense, James Petras, expresó en un meticuloso artículo las conexiones de Obama y la extrema derecha judía. Ahí explica cómo el poder en las sombras del sionismo norteamericano le brindó todo su apoyo y le ayudó a escalar en el poder político.
Todo se corrobora al repasar los nombres que figuran el los cargos y asesorías más importantes de la nueva administración, donde aparecen varios políticos judíos.

Muchos piensan que Obama es el primer presidente judío y así lo confirma uno de los primeros patrocinadores del nuevo presidente, Abner Mikvner, importante portavoz sionista de EEUU, ex congresista, juez federal y consejero del Presidente Clinton durante su época en la Casa Blanca, quien expresó sin tapujos que “Barack Obama es el primer Presidente judío”.Tal afirmación sólo reafirma los vínculos de Obama con las máximas autoridades del Poder Sionista y su aparato político llamado “Ante todo, Israel”, al mismo tiempo que refuerza su compromiso irrestricto con el Estado de Israel.

Maquillaje capitalista

Los nuevos integrantes del gobierno de Barack Obama nos hacen pensar que nada va a cambiar cualitativamente en su administración, a lo sumo algunos maquillajes, como cerrar por un tiempo la base de Guantánamo y otras medidas efectistas. Lo cierto es que nombres como Clinton, Gates, Jones, Holder, Vol-cker, Summers, Emanuel, Richardson, no son nuevos y todos están ligados a la cúpula de la política estadounidense, la mayoría como funcionarios de la administración del ex gobierno de Bill Clinton.

Parece extraño que Obama predique “cambiar el mundo”, cuando es el mismo mundo que ellos crearon. Todos sus asesores son fieles ejecutores del modelo capitalista y todos ellos creen que la guerra y la agresión son la mejor arma de control. Pero lo más servil y rastrero son las voces que creen ver un cambio en el modelo de administración gringo, especialmente en la resolución pacífica de los conflictos en Oriente Medio. Se equivocan y para muestra un ejemplo, Susan Rice, flamante embajadora de EEUU en Naciones Unidas.

Rice, de 44 años, fue la principal asesora de asuntos internacionales de Obama en la campaña presidencial. Esta experta en asuntos de áfricanos, casada con un productor de la cadena ABC y con dos hijos, dio que hablar desde el principio de la contienda, cuando en medio de las primarias demócratas para elegir su candidato presidencial, la flamante embajadora dio un golpe magistral y se cambió de bando, apoyando a Obama en desmedro de Hillary Clinton, con cuyo entorno Rice tenía vínculos muy fuertes.
Bajo la tutela de su mentora, Madeleine Albright - quien fue embajadora ante Naciones Unidas durante la administración de Clinton, antes de convertirse en Secretaria de Estado – Susan Rice dio sus primeros pasos en política exterior como secretaria de Estado adjunta para África, cargo que asumió en 1997, cuando tenía 33 años.

En este puesto tuvo que lidiar con el genocidio ocurrido en Ruanda, donde gran parte de las potencias mundiales y sobre todo EEUU, no hicieron nada para evitar las masacres. Las críticas al gobierno estadounidense, y en especial a Rice, por su cómplice actitud pasiva, mientras hutus extremistas mataban a cientos de miles de tutsis y hutus moderados, es algo que aún golpea la conciencia y mancha el historial de la nueva embajadora en la ONU.

Todo cambia, es cierto, pero para Irak, Cuba y Gaza, nada bueno queda.