sábado, 15 de agosto de 2009

El nuevo botín de guerra del imperio


La Amazonía y sus recursos naturales

La masacre de indígenas en la localidad de Bagua, Perú, refleja cómo el capital transnacional y específicamente el Estado norteamericano presionan a los gobiernos con jurisdicción sobre la selva amazónica para iniciar o acelerar los distintos procesos de apropiación y explotación. El presidente Alan García lo reafirmó al firmar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, dando el visto bueno para que empresas transnacionales ocuparan tierras pertenecientes a los pueblos originarios.

Al mismo tiempo que ocurría la matanza en Perú, en Brasil, la denominada bancada ruralista hacía lo imposible por que se aprobaran un conjunto de leyes con el fin de legalizar el “grilagem”, que no es otra cosa que la escritura ilegal de tierras en la amazonía.
Un despojo está en marcha
Estados Unidos históricamente ha mostrado un interés enfermizo por la Amazonía. Sus aspiraciones geopolíticas para la mayor reserva de biodiversidad del planeta y cuya extensión es casi igual a del continente europeo, sólo se pueden explicar por sus afanes de apropiarse de la totalidad de las riquezas que allí se esconden. A tanto, ha llegado su empeño, que ha tratado de convencer al mundo que una parte del territorio amazónico es una región de soberanía especial, por cuanto es de interés de la humanidad. Y la cosa está en marcha, un ejemplo lo constituye el mensaje que contiene el texto escolar Introducción a la Geografía, utilizado en la enseñanza básica. Acá, de un modo descarado, pero muy didáctico, David Norman, su autor, explica a los niños estadounidenses que su país ha tomado “el control de la Amazonía” para salvaguardar el agua y el oxígeno del planeta, ya que esa región está rodeada por países irresponsables, crueles y autoritarios.
En la página 76 de Introducción a la Geografía, se observa un mapa de América del Sur donde aparece la representación de un territorio ficticio, llamado PRINFA ocupando territorios pertenecientes a Brasil, Venezuela, Colombia, Perú y otros países de la región amazónica, más abajo se lee “la primera reserva internacional de la Floresta amazónica”. La mentira prosigue argumentando que desde mediados de los años ‘80, el mayor pulmón verde del planeta, “pasó a ser responsabilidad de los Estados Unidos y de las Naciones Unidas”.
Este burdo intento de manipulación, busca colocar en el imaginario internacional la idea que dicho territorio –por su importancia para la biodiversidad del planeta– le pertenece a todos, pero quien deben velar por su preservación es EEUU. Reforzar esa concepción, sólo busca crear las condiciones para posibles intervenciones o explotaciones comerciales futuras en la zona.

El botín que seduce
La Amazonía posee una extensión de 7.2 millones de kilómetros cuadrados. Se extiende por Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. Más del 60% de la Amazonía pertenece a Brasil. Es la mayor cuenca hidrográfica del mundo, con una red hidrográfica de más de siete mil ríos. Su importancia radica en que es la región que más oxigeno produce en la tierra, con una gran variedad de plantas medicinales y contiene el 20% de las reservas de agua dulce del planeta.
Concentra, además, la tercera parte de las reservas mundiales de bosques, con más de 60 mil especies. En cuanto a su diversidad biológica, es una de las más importantes fuentes de materia prima de la ingeniería genética y de biotecnología. Por esto, se estima que el patrimonio vegetal de la región supera los 16.5 mil millones de genes, convirtiéndose en el mayor banco mundial de genes. Pero también es un territorio con importantes yacimientos minerales. Es la mayor reserva de uranio empobrecido del mundo y posee grandes yacimientos de petróleo, hierro, niobio y otros metales, así como piedras preciosas y semipreciosas.
Con Ronald Reagan se iniciaron las tratativas para apoderarse de la amazonía. Más recientemente, el Plan Colombia, con su falsa lucha contra el narcotráfico, establece las bases para la intromisión militar en la región, a través de asesorías y bases militares. Sin embargo, los mecanismos más sutiles los constituyen la Iniciativa Andina y los tratados comerciales, los cuales han establecido el recurso del Canje de la deuda financiera por territorios de Biodiversidad. Los acuerdos bilaterales de comercio que anteceden al ALCA, se inscriben en esa línea.
Cuando el capitalismo enfrenta una de sus crisis más profundas y dramáticas, un territorio de la magnitud de la Amazonía es un botín demasiado tentador. No importa el costo ni los medios. Mientras tanto, en la retina latinoamericana aún no se apaga el vuelo asesino de los helicópteros militares acribillando indígenas.
Mientras tanto, Alberto Pizango, líder de los amazónicos, sigue su exilio forzado en Nicaragua.
Mientras tanto, Radio Voz de la Selva, de Bagua, aún permanece silenciada.
Mientras tanto… los verdugos de uniforme y de civil, pasean tranquilos sus culpas por la capital limeña.

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